Esta señora siempre viaja sola en cruceros por el mundo, cuando sepas la razón lo harás también

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo va perdiendo las fuerzas y necesitamos un poco más de atención. Por eso, muchos ancianos deciden acudir a asilos, si no son llevados por sus hijos. Allí le ayudan a hacer ciertas cosas, aunque la vida es muy aburrida.

Por eso, esta anciana decidió vivir sus últimos años a bordo de un crucero. A continuación, te dejamos su historia para que conozcas sus razones.

“Hace algunos 2 años, cierta pareja viajaba a bordo de uno de los barcos de la línea princess por el Mediterráneo occidental. Ellos estaban en un restaurant del crucero cenando, cuando vieron a una anciana. Esta estaba parada completamente sola en las barandillas del barco, frente al restaurant.

Ellos se dieron cuenta que todo el personal la trataba con mucha confianza, como si estuvieran familiarizados con ella. Entonces le preguntaron a uno de los camareros quien era la señora. Ellos esperaban que respondiera que era la dueña de la línea de cruceros o algo parecido. Sin embargo, este respondió que era una cliente que había estado viajando con ellos durante 4 cruceros.

Cierta tarde, mientras salían del comedor, sus miradas se cruzaron, así que la pareja decidió presentarse. Luego, el señor afirmó: “Tengo entendido que ha estado en este barco durante los últimos 4 viajes”. A eso, la anciana respondió: “Sí, tiene razón”. Antes que el señor terminara de decir “no entiendo” la anciana prosiguió: “Los asilos para ancianos son más caros que una estadía en un crucero”.

Atención, comida y espectáculos

“Cuando esté más vieja y débil, entonces iré a un asilo; por ahora viajaré en crucero. En un hogar para ancianos, cada día cuesta alrededor de 180 euros. Sin embargo, me enteré que con una estadía de larga duración en un crucero, cada día cuesta aproximadamente 120 euros. Con ese precio me sobran 60 euros para hacer lo que quiera.

Las propinas nunca pasan de 10 euros por día. Además, puedo comer lo que quiera, hasta 10 veces al día. La comida es de primera, no como en las aburridas papillas de la residencia de ancianos. Por si fuera poco, puedo escoger venir al restaurant o desayunar en la cama. Sin duda, estas son muchas ventajas en comparación con un hogar de ancianos.

El crucero cuenta con 3 piscinas, sala de entretenimiento, lavadoras y secadoras gratis, y espectáculos cada noche. De igual forma, cuenta con pasta dental y cuchillas de afeitar gratis, así como los productos de higiene personal.

En el crucero me ven como una cliente, no como un paciente. Por eso, todo el tiempo tengo a todo el personal encantado de tenderme una mano. Que más… que más… cada 7 o 14 días conoceré gente nueva. Si se daña el televisor, ellos la reparan. Si necesito cambiar una bombilla, ellos la cambian. Si mi colchón me incomoda, ellos lo arreglan o lo cambian y, encima de eso, se disculpan por los inconvenientes causados.

Suite de por vida

Ya no tengo que planchar nada, tengo sabanas y toallas limpias todos los días, sin siquiera pedirlo. Otra gran ventaja es la siguiente: si me caigo en el asilo y me fracturo, simplemente me llevarán al médico. Si me caigo en el crucero y me fracturo, ellos me regalan una suite de por vida. Además, nunca falta un médico a bordo.

Pero lo mejor de todo es poder conocer nuevos lugares. ¿Quieres ir Suramérica, Australia, el canal de Panamá, Tahití, Asia o Nueva Zelanda? Siempre hay un crucero que haga esos viajes. La conclusión es: no me busquen en un asilo. Cuando quieran saber de mí, llámenme al barco desde tierra firme.

PD: no podemos olvidar que cuando muera, simplemente me arrojarán al mar sin costes adicionales.”

Historia de la vida real

De acuerdo con Snopes, esta historia es totalmente real y el nombre de la anciana era Bea Muller. Ella tenía 86 años cuando se jubiló e instaló en el Cunard Queen Elizabez 2, el 5 de enero del 2000. La misma afirmó disfrutar de todas las ventajas antes mencionadas. Luego que su esposo muriera, ella vendió su casa y se mudó al crucero. Finalmente, terminó muriendo en el año 2013. Otro caso parecido es el de Clair MacBeth, que vivió en un crucero por 14 años.

Es lógico pensar que alguien que ya no tenga fuerzas y necesite ayuda para todo, recurra a un asilo. Sin embargo, para aquellos que todavía tienen fuerza y ganas de vivir, esta es una opción muy atrayente. ¿Te gustaría a ti jubilarte de esta manera cuando seas un anciano? Déjanos saber de lo que te gustaría disfrutar cuando te jubiles. No olvides compartir esta información con todos tus contactos en tus redes sociales.